viernes, 6 de mayo de 2016

Mi antes y después...

¿Cómo dar un abrazo sin estar seguros de cuando será el próximo? ¿Cómo puedes mantener una sonrisa de "todo va a estar bien", si estás rota por dentro? ¿Cómo te despides de dos seres que son todo para ti, y tu, todo para ellos?

He vivido dos veces el antes y después de Maiquetía,  y es que un noviembre, un distinto noviembre de hace poco más de dos años tuve que despedir a mis niños, con el corazón arrugado, estrujado, lleno y vacío al mismo tiempo, lleno de miedos en todos sus matices e intensidades y vacío, de ese calor que sólo ellos saben poner allí... 

La otra linea la crucé hace unas tres semanas, fue a mi esta vez a la que veían con sonrisas de "todo va a estar bien", fue a mi a la que colmaron de bendiciones y un sinfín de positivismo que aturde en el cerebro y duele en el corazón...

Las dos situaciones tienen un mismo origen, una misma razón, y no es otra que (trillada frase) "la situación del país", y si, trillada y todo, esa es la razón, con palabras más, palabras menos, que ha movilizado más venezolanos que en cualquier época o momento.

Yo particularmente me siento como en un limbo migratorio, no estoy aquí del todo, pero tampoco estoy en Alemania, y tampoco en Venezuela, me ha costado caer en cuenta que no estoy de vacaciones y que ya no puedo ir por allí comprando un globo de brillos que dice Madrid para mi mamá o los chocolates favoritos de mi mejor amigo, ya no es andar unas cuantas calles hasta llegar a la casa de tu amiga...ahora todo eso se ve suplantando por edificios extraños con una arquitectura que se nos hacen bonitas pero raras...y es que hasta ir al súper implica un doble sentir, plenitud por poder comprar lo que se desee y tristeza porque los que dejamos atrás, allá, en nuestro país, no tienen la misma suerte.

Dejar nuestro país requiere de mucho, sobretodo cosas que no se pueden meter en una maleta; cada quien en el destino escogido ya es su propio héroe, aunque no estemos seguros de qué nos deparará nuestro nuevo lugar, aunque aun existen noches donde primero llega el miedo que el sueño, aunque hayan días llenos de ansiedad, ya somos nuestros propios héroes...


 Roni Gisela Salazar






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